Acéptate, quiérete y valórate

acéptate, quiérete, valórate

Acéptate tal y como eres

Durante toda nuestra vida, hemos estado atentos a los juicios de los demás acerca de nosotros mismos. Nos fijamos en las valoraciones de los demás, y eso influye innegablemente en la formación de una buena autoestima o no. A menudo, las personas que nos rodean, crean sin querer muchas de nuestras inseguridades, cuando nos valoran negativamente por algo malo que hayamos hecho. Todos nos equivocamos, y no por ello somos menos valiosos, pero lo cierto es que dependen mucho de quienes son las personas, y a que edades se producen, esos juicios de las personas que nos rodean pueden hacer mucho daño en nuestra percepción de nosotros mismos. Acéptate. Quiérete. Valórate.

Todos esos juicios llegan a provocar que acabemos pidiendo de alguna forma perdón por cómo somos, cayendo en la trampa de creernos menos valiosos que los demás. Una percepción propia que surge de una mala formación de nuestra autoestima y autoimagen.

Lo cierto es que no hay nada de malo en ti. Acéptate. Quiérete. Valórate. ¿Qué te has equivocado muchas veces? , puede ser que sí, pero ¿quién no lo ha hecho? Hasta el día de hoy no he conocido a alguien perfecto. Todos hemos errados, porque forma parte de la vida. Es más, forma parte de nuestro aprendizaje vital. Todo ser vivo comete errores, hasta conseguir hacer bien las cosas . Por ese motivo debemos dejar de plantearnos el fracaso y éxito tal y como lo hacemos. Los dos forman parte de la vida, y por tanto no existe nada malo en nosotros. No te dejes llevar por los juicios ajenos. No hagas que el ruido silencie tu voz interior. Ten el valor de ser quien eres. Acéptate. Quiérete. Valórate.

Tú eres quien recorre tu propio camino

Tu vida es tuya. Nadie debe ni puede vivir por ti. Eres el dueño de tus pasos en esta vida. No dejes tu destino en manos de los demás. Es hora que aprendas a valorarte y a saber que si tú no te quieres, nadie lo va a hacer por ti.

Ya puede ser la persona más cercana a nosotros, pero nadie puede entender realmente cómo es nuestro camino. No ha usado nuestros zapatos. Las personas que nos rodean pueden conocer nuestra historia vital, pero jamás han experimentado nuestras emociones en su piel. Nunca han estado en nuestro lugar. Ese es el motivo por el cual podemos decir que lo que ellos piensan acerca de nosotros es su realidad no la nuestra.

La opiniones pueden ser constructivas o no. Las críticas siempre son destructivas. Una crítica puede ser una pequeña “herida” que va perjudicando poco a poco nuestra autoestima. Para que esto no ocurra debemos blindarnos de las críticas. Y ello se consigue principalmente, valorándonos y aceptándonos tal y como somos. Acéptate. Quiérete. Valórate.

Acéptate y atrévete a ser auténtico

Si al final terminas haciendo caso a los demás, terminarás viviendo la clase de vida que ellos quieren que vivas. Si no puedes dejar a un lado las críticas, acabarás perdiendo toda tu identidad, y algún día, cuando revises tu interior, serás incapaz de reconocerte. Habrás perdido toda tu pasión, tus sueños, y tus metas.

Es cierto que todos tenemos diferentes áreas en las que podemos siempre mejorar. Áreas en las cuales podemos aprender de los demás. Pero eso no quiere decir que tengas que hacer caso de los juicios de los demás. Sé quién eres. Ser auténtico es el único camino.

Acéptate. Quiérete. Valórate. Sólo de ese modo podrás ganar en autoestima y confianza. Sé auténtico. Atrévete a ser tú mismo. No sólo ganarás tú, sino que también ganará aquellas personas que te rodean. Crece y aprende, y jamás te disculpes por ser como eres. Eres una persona valiosa y especial. Eres tú.

Nos preocupan las opiniones de los demás

Por muy independientes emocionalmente que seamos, siempre nos afectaran las opiniones de los demás. Hay una parte de nosotros que siempre estará pendiente del juicio de los demás. Resulta prácticamente una tarea imposible, deshacerse de la influencia de las personas que nos rodean. Somos seres sociales.

Es indudable que el mundo que nos rodea nos influencia constantemente para que tomemos un camino u otro, y las personas más cercanas tienen mayores posibilidades de ejercer una gran influencia directa en nuestras acciones. ¿Cómo podemos medir ese nivel de influencia que los demás tienen sobre nosotros?

Sí, es importante conocer la opinión de ciertas personas, porque su criterio puede enriquecernos, pero no podemos preocuparnos demasiado por lo que piensan los demás, ya que se convierte en un hábito totalmente contraproducente como veremos a continuación:

-Necesitar complacer a los demás.

Es un signo típico que demuestra lo mucho que llega a importarte la opinión de los demás. Es por ese motivo que necesitas complacer y agradar a todas aquellas personas que te rodean. Es todo un fracaso personal.

Anteponer los deseos de los demás a los propios, solo beneficia a los otros. Tú eres la única persona perjudicada. Sólo tú puedes vivir tu vida, y es por ello que no debes darle ese poder a nadie. Su realidad no es la tuya. No dejes esa responsabilidad en manos ajenas.

-Necesidad de alardear.

Es otro signo claro de las personas que necesitan la valoración de los demás. Si aprovechas cualquier oportunidad para alardear de todo lo que has logrado es un claro ejemplo del interés que tienes en que los demás te valoren.

-Tienes presente cómo te tratan los demás.

Las opiniones son siempre bien recibidas sino te quedas sólo con el juicio final. Cuando los demás opinen de ti, escúchalos y reflexiona sobre ello. Si te sirve para mejorar tómalo, pero si te resta, lo mejor es que no te tomes esas opiniones en serio. No dejes que las opiniones de los demás modifiquen quien eres.

-Incapacidad de decir “No”.

Las personas que son incapaces de decir “no” suelen ser aquellas a quienes les importa mucho las opiniones de los demás. Debemos aprender a negarnos. No tenemos que contentar a los demás, sólo nos debemos a nosotros mismos.

-Tomar decisiones mediante las opiniones de los demás.

Si nuestras decisiones están basada en el criterio de los demás nunca podremos vivir plenamente. Cada uno debe ser dueño de las decisiones que tome. Los demás pueden aportar riqueza a nuestro criterio, es decir, podemos aprender de las opiniones de las personas cercanas, pero jamás deben ser la fuente en la que surjan nuestras propias decisiones.

Puedes llegar a ser tu peor enemigo

Es cierto, podemos llegar a ser nuestro peor enemigo. Es una realidad muy dolorosa, ya que nuestros propios sentimientos de inferioridad y odio hacia nosotros mismos, hace que nuestra vida la percibamos como algo negativo e indigno. ¿De dónde vienen esas percepciones de nosotros mismos? ¿Cómo nos llegan a influir? ¿Qué podemos hacer para librarnos de esos malos sentimientos?

Nuestra voz crítica interior

Las personas con nivel bajo de autoestima suelen tener un pensamiento crítico agudizado. Se ven como personas diferentes, pero no de un modo positivo, sino como seres indignos llenos de defectos y fallos. Son pensamientos totalmente autodestructivos.

También se da estos casos en personas que aparentemente están bien adaptadas a su medio, y son muy queridas por las personas que le rodean. Este tipo de personas se perciben a sí mismas como un fraude. Esto es debido a que una parte de nosotros nos boicotea debido a nuestros miedos e inseguridades personales. Es esa voz crítica que nos impide avanzar y conseguir nuestras metas, ya que nos consideramos indignos de ello. Lo cierto es que llegamos a ese extremo para no escapar de nuestra zona de confort. Tenemos miedo a no tener el control de nuestra vida, y al boicotearnos, nos aseguramos de mantenernos inmóvil.

Todos podemos llegar a ser nuestro peor enemigo. Todos tenemos esa voz crítica en nuestro interior, y somos nosotros quienes decidimos hacerle caso a esa voz autodestructiva o no. Acéptate. Quiérete. Valórate. No existe otra vía para dejar de ser nuestro peor enemigo.

No llegues a odiarte a ti mismo, acéptate

Hay personas que llegan al punto de odiarse. Es un sentimiento terrible, que llega a destruir a la persona que lo padece. Son sentimientos que se originan normalmente debido a experiencias negativas, que la persona ha sufrido en edades tempranas. El modo en el cual nos perciben los demás y sus actitudes hacia nosotros conforman cómo nos veremos nosotros mismos en edad adulta. Si nos han tratado mal, y con desprecio cuando éramos niños, llegaremos a generar un sentimiento de odio hacia nosotros mismos. Es más fácil mentalmente, hacer caso al juicio de los demás, que llevarles la contraria.

La forma en el cual nos tratan nuestros padres o cuidadores, que son las personas más influyentes en nuestra infancia, hará que nos formemos una imagen determinada de nosotros mismos. Por ese motivo, una educación basada en actitudes positivas reforzará nuestra seguridad, confianza y autoestima. En cambio, si nos educan bajo los malos tratos y la negatividad, eso nos destruirá emocionalmente más adelante.

Es cierto que nadie es perfecto, y los padres están sometidos a un gran estrés en su vida diaria. Ello puede llevar a que inconscientemente critique el comportamiento de sus hijos, o reaccione de un modo inadecuado. Son reacciones involuntarias que puede hacer mucho daño, ya que los niños son muy vulnerables ante las críticas de sus padres o cuidadores. Porque para ellos lo son todo.

Cómo nos afecta nuestra voz critica

Si nos adaptamos a nuestra voz interna que nos dice que tenemos poca valía, nuestra vida se basará en ello. Escucharemos sus consejos autodestructivos que nos llevarán a elegir trabajos, relaciones, y amistades que no nos valoren. Cuando esa voz crítica interior se adueña de nosotros, nuestros pensamientos, nuestros actos, y nuestras actitudes serán nocivas para nosotros mismos. Seremos nuestros peores jueces.

Cuando escuchamos esa voz que nos hunde, estamos dándole el poder de nuestra propia existencia. Corremos entonces el riesgo de percibirnos de un modo crítico y negativo. No aceptaremos entonces cualquier alago o refuerzo positivos, porque los veremos como un insulto o una amenaza. Es una voz que hace daño y nos acompañará hasta que tengamos el valor de romper ese círculo vicioso. No podemos vivir siempre del pasado. Tenemos que dejar ir todo aquello que nos hace daño y nos entierra, y apostar por todo lo bueno que tiene la vida, y sobretodo, valorar todo lo bueno que hay en nosotros. Acéptate. Quiérete. Valórate.

Cuento de la rana

Seguro que conocer el famoso cuento de la ranas, que estaban intentando subir un árbol mientras que otras ranas se agolpaban a su alrededor, y comentaban lo “locas” que estaban por intentar subir un árbol.

Las ranitas que intentaban subir se caían una a una. Todas se cayeron menos una. Esta ranita logró subir hasta arriba del todo. ¿Por qué lo consiguió? La razón es porque esa ranita era sorda, y no podía escuchar los comentarios negativos de las demás rana que decía que no podrían. Sólo escuchaba su voz interior que le animaba a subir más y más alto.

¿Cómo puedo cambiar esos pensamientos?

Existen personas que tienen la suficiente personalidad para tomar las críticas como método de motivación personal. Pero también existe un tipo de personas que tienen mermada su autoestima, y son incapaces de escuchar las voces de los demás, para escuchar la propia. Acéptate. Quiérete. Valórate.

Para cambiar ese modo de pensar debemos:

  • Cuando alguien haga un comentario negativo acerca de ti. Es una percepción, y eso no significa que sea la realidad. No escuches las críticas, porque éstas siempre son destructivas. Ten en cuenta sólo las opiniones constructivas.
  • Busca ayuda profesional que te ayude a ganar autoestima y confianza en ti misma. Cuando una persona está interiormente fuerte, ninguna crítica podrá hacerle daño.
  • No des explicaciones a nadie. Haz siempre lo que te apetezca y te haga feliz. No busques la aprobación de los demás. Simplemente hazlo. Sólo te repercute a ti misma.
  • Aléjate de las personas nocivas. Si tu autoestima es baja, atraerás a personas que agudizaran más tu problemática. Huye de ese tipo de personas, y busca tú un círculo donde se te aprecie y valore. Tienes que buscar las relaciones adecuadas de un modo activo, y deshacerte de la compañía de toda aquella persona que te hace daño.
  • Las opiniones pueden ser constructivas o no, pero las críticas siempre serán negativas. Así que cuando alguien te critique, simplemente date la vuelta y vete. No escuches las voces que quieren mermar tu autoestima, ya que son personas con autoestima igual de baja que sólo quieren hacer daño en la tuya para sentirse bien.

Acéptate, quiérete, y valórate

Acéptate, quiérete, y valórate. Eres una persona única. Tienes tus defectos y tus virtudes como todo el mundo. No eres mejor ni peor que nadie. Así que descúbrete de nuevo y ten el valor de ser tú mismo.

Todos tenemos siempre algo bueno que ofrecer, pero muchas veces las voces de los demás ahogan nuestra propia voz interior. Cuando ese ruido domine tu vida, párate. Respira, y vuelve a escucharte. Si tú no te quieres nadie lo va a hacer por ti. Sé todo para ti.

No permitas que nadie te diga lo que puedes hacer y lo que no. Que ellos no puedan hacer algo, no quiere decir que tú no puedas. Normalmente te marcan tus limitaciones porque ellos tienen esas limitaciones y te traspasan su inseguridad y su miedo. Rompe con ese ruido, y haz como la ranita del cuento: no escuches a los demás. Escúchate a ti mismo. Acéptate, quiérete, y valórate.

Por DANIEL MOLINA
www.psicologoemocionalonline.com/aceptate

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